Llevamos potentes ordenadores en nuestros bolsillos. Podemos acceder a vastas bibliotecas de información en cuestión de segundos. Los descubrimientos científicos y las innovaciones tecnológicas han prolongado la esperanza de vida, conectado a personas de distintos continentes y transformado nuestra comprensión del mundo que nos rodea.
Sin embargo, a pesar de todo este conocimiento, muchas personas se sienten más desconectadas que nunca.
Un momento de oración.
Meditación.
Quietud.
Alejarnos de las constantes exigencias de la tecnología puede permitirnos reconectar con aspectos de nosotros mismos que a menudo quedan ahogados por el ruido.
Quizás la intuición no sea algo que adquiramos.
Quizás sea algo que recordamos.
El otro lado del árbol del conocimiento
La historia del Árbol del Conocimiento ha servido durante mucho tiempo como una poderosa metáfora.
El conocimiento en sí mismo no es el problema. El desafío surge cuando el conocimiento se desconecta de la sabiduría.
Cuando la información reemplaza la conciencia.
Cuando el análisis reemplaza a la experiencia.
Cuando la tecnología reemplaza nuestra relación con la naturaleza y con nosotros mismos.

